La labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado va más allá de mantener el orden público. A menudo, se encuentran en situaciones donde la vida de las personas está en juego, y esto incluye momentos de extrema vulnerabilidad. Uno de los escenarios más delicados y desafiantes es enfrentarse a un intento de suicidio. La capacidad de actuar de manera eficaz, con la máxima empatía y conocimiento de la situación, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de la persona que se encuentra en riesgo.
Por ello, en este post reflejamos las principales recomendaciones, pasos y conocimientos necesarios que los expertos en la materia dan como indicaciones clave para manejar este tipo de situaciones.
La importancia de la intervención y la escucha activa
En un intento de suicidio, los primeros momentos son de vital importancia. La intervención temprana y una comunicación adecuada pueden desescalar la situación, tranquilizar a la persona en crisis y salvar una vida. Se debe tener siempre presente que esa persona está experimentando un dolor inmenso y una desesperación que nubla su juicio, por ello, es imprescindible:
- Mantener la calma: ante todo, es vital mantener la serenidad. La calma es contagiosa y puede ayudar a la persona en crisis a reducir su nivel de ansiedad.
- Establecer contacto visual y verbal: es recomendable acercarse con cautela y establecer contacto visual. Hay que dirigirse a la persona de manera tranquila y clara, presentándose y expresando preocupación.
- Escucha activa y empática: se debe permitir que la persona hable y exprese sus sentimientos sin interrupciones ni juicios. Es importante validar sus emociones y demostrar que se le está escuchando.
Pasos clave para la actuación
Una vez establecida la comunicación, es importante seguir una serie de pasos estructurados para garantizar la seguridad de todos y proporcionar la ayuda adecuada.
1. Evaluar la situación y garantizar la seguridad
- Priorizar la seguridad: Se debe asegurar que tanto la persona en crisis como el profesional y cualquier otra persona presente estén a salvo de peligros inmediatos. Si hay armas u objetos peligrosos cerca, se debe intentar mantenerlos alejados o guardados, si es posible y seguro hacerlo.
- Evaluar la inminencia y el nivel de riesgo: Aunque ya hay un intento de suicidio en curso, es importante determinar la inminencia del acto y la letalidad del método. Se debe prestar atención a si la persona tiene un plan muy definido, acceso a medios letales o si ya ha tomado alguna acción que requiera intervención médica urgente. Esto ayudará a priorizar las acciones y recursos a movilizar.
2. Desescalada y comunicación estratégica
- No minimizar el dolor: es importante validar las emociones y el sufrimiento de la persona. Para ello, es clave evitar cualquier expresión que pueda interpretarse como una subestimación de sus sentimientos o del inmenso dolor que está experimentando. Es fundamental demostrar que se reconoce y entiende su estado.
- Ofrecer esperanza (sin minimizar): si bien no hay que minimizar el dolor actual de la persona, sí se puede ofrecer una perspectiva de que la situación no tiene por qué ser permanente y que existe ayuda disponible para afrontarla. Validar su sufrimiento mientras se abre una puerta a la posibilidad de mejora es esencial.
- Fomentar la conexión: relacionado con lo anterior, no sólo se puede animar a la persona a hablar con profesionales, sino que también se debe animarla a hablar sobre sus redes de apoyo. Conectar con sus seres queridos puede ser una fuente de consuelo y un paso importante para buscar ayuda.

3. Buscar apoyo profesional y recursos
- Activar protocolos internos: Se debe notificar a los superiores y a los servicios de emergencia (sanitarios, psicólogos especializados) lo antes posible. En concreto, la intervención de profesionales de la salud mental es crucial en este tipo de actuaciones.
- Conocer recursos externos: Se debe tener a mano información sobre líneas de ayuda para el suicidio y servicios de salud mental en el área. Se le puede ofrecer a la persona estos recursos una vez que la situación esté ya bajo control.
4. Post-intervención: el cuidado del profesional
La exposición a situaciones tan estresantes puede tener un impacto significativo en los profesionales. Es muy importante cuidar la propia salud mental después de una intervención de este tipo.
- Debriefing: Se debe hablar con compañeros o superiores sobre lo ocurrido. Compartir la experiencia puede ayudar a procesar las emociones.
- Buscar apoyo psicológico: Si se siente que la situación ha afectado, no se debe dudar en buscar la ayuda de un psicólogo o terapeuta.
- Descanso y autocuidado: Se debe permitir un tiempo para recuperarse. Es recomendable realizar actividades que ayuden a relajarse y desconectar.
Intervenir en un intento de suicidio es una de las labores más desafiantes y humanitarias a las que un profesional de los Cuerpos de Seguridad del Estado o cualquier persona puede enfrentarse. La preparación, la empatía y el conocimiento de los pasos a seguir son fundamentales para brindar un apoyo efectivo en estos momentos críticos.